¡Tenía tanto tiempo que no me sentaba frente a esta pantalla para hablarles así, de corazón a corazón! A veces la vida nos envuelve en una marea de compromisos y, cuando nos damos cuenta, han pasado semanas sin que nos detengamos a respirar a través de las palabras. Pero aquí estoy de nuevo, en mi amada Caracas, sintiendo ese silencio acogedor de mi casa que tanto extrañaba. En casa no escribo sola. Tengo a mi lado a mi compañera fiel, mi hija perruna Linda Monasterios, que m